Y QUE TENEMOS QUE VER CON LA ECOLOGÍA?
Aprovechando la posibilidad que nos propone nuestro boletín para abordar el tema, me permito escribir unas líneas para compartir lo que es una reflexión personal sobre el tema. Lejos de ser un especialista, mi compartir es el de una persona que mirando lo que nos rodea intenta compartir algunas ideas que nos puedan dar algunas luces respecto al tema.
Comienzo confesando que la ecología ha venido siendo un tema presente en mis lecturas de los últimos años. Además todos nosotros percibimos la gran cantidad de información convertida en películas, páginas de internet, y hasta avisos comerciales, que nos hablan del tema. Pero además de ello, también tengo que decir que en el distrito en donde vivo, que es Villa El Salvador, se han realizado ya varias campañas de sensibilización sobre el tema ecológico, desde diferentes frentes como el cultural y el social.
Motivado por esta gran cantidad de información decidí involucrarme produciendo algo que me permitiera expresarme respecto al tema. Así fue que vengo produciendo una tira cómica llamada Aves con nido, una manera humorística de recrear el problema de la conciencia ambiental. Cuando tenía ya varios números realizados, intenté compartir mi visión con personas amigas, quienes me dieron pistas para poder publicar esta iniciativa en algún medio escrito.
Fue así que conversé con los amigos del Instituto Bartolomé de las Casas, quienes tienen a su cargo la publicación de la revista SIGNOS ( http://www.bcasas.org.pe/h1.html ), aceptaron mi propuesta y le darán un espacio dentro de su publicación. Para poder hacer además más accesible la comunicación con los lectores, he abierto también un blog ( http://avesconnido.blogspot.com ) a través del cual espero tener una dinámica de intercambio de ideas y opiniones con los lectores del informativo y también con los de la red.
La experiencia vivida aunque muy sencilla, me ha dado mucha información sobre la necesidad que existe de difundir el tema en nuestra realidad. La ecología aún es un asunto que toca muy de cerca tan sólo a aquellos que desde las ONGs o del mundo profesional están directamente involucrados al tema, pero nada o muy poco a las personas como tu o como yo que nos enfrentamos con el tema a diario. Somos los que participamos de la contaminación en las calles, o con la falta de agua en los barrios, o por los problemas que causa el mal manejo de nuestra basura en nuestros distritos. Existe muy poca movilización personal y social para enfrentar estos problemas, y es que creemos que este problema es responsabilidad de las autoridades, y esto es parcialmente cierto.
Por otro lado, y ya para los que participamos de una experiencia de fe, la ecología debería significar una manera muy particular de desarrollar valores comunitarios dentro de nuestra sociedad. No hay algo más comunitario que nuestro medio ambiente, con sus múltiples ecosistemas y formas de interacción, y todas en relación con cada ser vivo del planeta. Lo poco que conozco me revela una maravilla dinámica, que no sólo vive en los lugares apartados sino que también yo formo parte de ella. La posibilidad de que cada ser vivo se integre al medio ambiente de una manera dinámica está en su voluntad y necesidad de interactuar con éste. En el caso del ser humano creo que hemos perdido la conexión con nuestro medio ambiente y nos comportamos como los creadores de un medio ambiente urbano que llamamos ciudad. Creo que necesitamos revisar todos esta visión, tan sólo es necesario contemplarnos a nosotros mismos de un modo más profundo, y tratar de ver que también tenemos un papel importante dentro de nuestro ambiente, quizás el más determinante.
Comprometernos con la ecología desde la pastoral y desde lo personal, va desde una actitud más comunitaria en el rescate de nuestro medio ambiente, siendo conscientes en el momento de comprar los artículos y en el consumir servicios que lo pueden dañar, hasta tratar de relacionar el tema en las acciones que tiene que ver con el anuncio del evangelio. Por que no introducir el tema en los programas de primera comunión, para enseñar a los niños lo importante que es estar en armonía con la naturaleza como creación de Dios. Porque no movilizar a los jóvenes de la confirmación hacia un consumo más responsable, que no produzca mayores cantidades de basura y tóxicos. En las parroquias podríamos movilizar a los jóvenes y adultos sin empleo a crear empresas de reciclaje, que son fáciles de implementar y requieren poca inversión: recoger papeles, plásticos, vidrio, producir compost, etc. Pero antes de todo esto, tendríamos que ser cada día más conscientes que contaminar es una manera egoísta de vivir, y convertirnos a un Dios de la Vida tiene que ver no sólo con defender la vida, sino también con preservarla y multiplicarla.
Comienzo confesando que la ecología ha venido siendo un tema presente en mis lecturas de los últimos años. Además todos nosotros percibimos la gran cantidad de información convertida en películas, páginas de internet, y hasta avisos comerciales, que nos hablan del tema. Pero además de ello, también tengo que decir que en el distrito en donde vivo, que es Villa El Salvador, se han realizado ya varias campañas de sensibilización sobre el tema ecológico, desde diferentes frentes como el cultural y el social.
Motivado por esta gran cantidad de información decidí involucrarme produciendo algo que me permitiera expresarme respecto al tema. Así fue que vengo produciendo una tira cómica llamada Aves con nido, una manera humorística de recrear el problema de la conciencia ambiental. Cuando tenía ya varios números realizados, intenté compartir mi visión con personas amigas, quienes me dieron pistas para poder publicar esta iniciativa en algún medio escrito.
Fue así que conversé con los amigos del Instituto Bartolomé de las Casas, quienes tienen a su cargo la publicación de la revista SIGNOS ( http://www.bcasas.org.pe/h1.html ), aceptaron mi propuesta y le darán un espacio dentro de su publicación. Para poder hacer además más accesible la comunicación con los lectores, he abierto también un blog ( http://avesconnido.blogspot.com ) a través del cual espero tener una dinámica de intercambio de ideas y opiniones con los lectores del informativo y también con los de la red.
La experiencia vivida aunque muy sencilla, me ha dado mucha información sobre la necesidad que existe de difundir el tema en nuestra realidad. La ecología aún es un asunto que toca muy de cerca tan sólo a aquellos que desde las ONGs o del mundo profesional están directamente involucrados al tema, pero nada o muy poco a las personas como tu o como yo que nos enfrentamos con el tema a diario. Somos los que participamos de la contaminación en las calles, o con la falta de agua en los barrios, o por los problemas que causa el mal manejo de nuestra basura en nuestros distritos. Existe muy poca movilización personal y social para enfrentar estos problemas, y es que creemos que este problema es responsabilidad de las autoridades, y esto es parcialmente cierto.
Por otro lado, y ya para los que participamos de una experiencia de fe, la ecología debería significar una manera muy particular de desarrollar valores comunitarios dentro de nuestra sociedad. No hay algo más comunitario que nuestro medio ambiente, con sus múltiples ecosistemas y formas de interacción, y todas en relación con cada ser vivo del planeta. Lo poco que conozco me revela una maravilla dinámica, que no sólo vive en los lugares apartados sino que también yo formo parte de ella. La posibilidad de que cada ser vivo se integre al medio ambiente de una manera dinámica está en su voluntad y necesidad de interactuar con éste. En el caso del ser humano creo que hemos perdido la conexión con nuestro medio ambiente y nos comportamos como los creadores de un medio ambiente urbano que llamamos ciudad. Creo que necesitamos revisar todos esta visión, tan sólo es necesario contemplarnos a nosotros mismos de un modo más profundo, y tratar de ver que también tenemos un papel importante dentro de nuestro ambiente, quizás el más determinante.
Comprometernos con la ecología desde la pastoral y desde lo personal, va desde una actitud más comunitaria en el rescate de nuestro medio ambiente, siendo conscientes en el momento de comprar los artículos y en el consumir servicios que lo pueden dañar, hasta tratar de relacionar el tema en las acciones que tiene que ver con el anuncio del evangelio. Por que no introducir el tema en los programas de primera comunión, para enseñar a los niños lo importante que es estar en armonía con la naturaleza como creación de Dios. Porque no movilizar a los jóvenes de la confirmación hacia un consumo más responsable, que no produzca mayores cantidades de basura y tóxicos. En las parroquias podríamos movilizar a los jóvenes y adultos sin empleo a crear empresas de reciclaje, que son fáciles de implementar y requieren poca inversión: recoger papeles, plásticos, vidrio, producir compost, etc. Pero antes de todo esto, tendríamos que ser cada día más conscientes que contaminar es una manera egoísta de vivir, y convertirnos a un Dios de la Vida tiene que ver no sólo con defender la vida, sino también con preservarla y multiplicarla.
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